Cómo comenzar a publicar tu arte en redes sociales

Sé que desde hace mucho tiempo piensas en el proyecto ideal que tienes planeado. Entre tus archivos se encuentran bocetos, dibujos y escritos; podría decirse que está preparado. Pero lo observas, lo editas repetidas veces, lo comparas con el trabajo de los demás, vuelves a meditarlo… y sigue sin publicarse.

Si reconoces la situación que describí y el pesado sentimiento que genera, necesitas conocer lo que te presentamos en el siguiente artículo y publicar tu arte sin pensarlo demasiado.

En el primer episodio del podcast Secta de Dibujo, Helen Highton y yo, Miguel Devia, hablamos sobre lo que pocas personas admitimos: el miedo a publicar nuestro trabajo en redes sociales, especialmente por primera vez. De dónde viene, por qué persiste incluso cuando llevas tiempo publicando y qué puedes hacer.

En el presente artículo organizamos algunas ideas y te proporciono algunas soluciones.

Lo que piensas de tu trabajo muchas veces no corresponde con la realidad.

Por qué publicar por primera vez es difícil

La respuesta directa es el miedo. Pero por qué tenemos miedo, dependerá de la persona, y la mayoría incluso ignora dichos miedos, simplemente nos excusaremos de diferentes maneras para no publicar nuestro trabajo.

Compartiré las razones más comunes que impiden publicar nuestro trabajo, y profundizaremos sobre las mismas.

1. Tu trabajo no es suficientemente profesional

Es el miedo más común y difícil de rebatir, porque tiene la apariencia de una necesaria autocrítica. Dices que eres honesto contigo mismo. Que tienes estándares importantes. Que no quieres publicar basura.

Pero surge la siguiente pregunta: ¿es suficientemente bueno para quién? ¿Para los grandes ilustradores que llevas años admirando y siguiendo? ¿Para los artistas con decenas de miles de seguidores, cuya publicación número 1000 admiras sin haber visto las primeras 999?

La referencia que tienes en la cabeza no puede ser tu punto de partida. Es el resultado de años de trabajo que no siempre puedes observar. Compararte con los resultados de quienes admiras es como comparar tu primer día de gimnasio con el físico de Arnold Schwarzenegger.

Qué dicen los artistas profesionales

Helen, en el podcast, mencionó algo que le impactó: estaba leyendo un libro, donde no menciona a su autor, pero asegura que es uno de los mejores escritores de la historia, y en las primeras páginas el autor expresaba su inseguridad sobre su propia obra. Las personas más talentosas del mundo también dudan de su trabajo. La diferencia es que publican de todas maneras. Por cierto, el autor es Fiódor Dostoyevski.

2. Te da vergüenza que conozcan tu trabajo

Este miedo es más honesto que el primero y, por lo mismo, más fácil de solucionar. No es sobre la calidad del trabajo, sino sobre la exposición personal.

Helen lo describió perfectamente en el episodio: el dibujo siempre fue algo muy personal para ella. No se lo mostraba siquiera a sus familiares. Publicarlo en internet implicaba mostrar algo que había mantenido privado durante años.

Lo que escondes detrás del miedo siempre es el juicio, el miedo a que alguien te evalúe y te encuentre insuficiente. Pero aquí hay una verdad incómoda, pero liberadora: las personas no consideran importante lo que publicas en redes sociales.

No lo digo con crueldad, simplemente así funciona. Pasas el día haciendo scroll en tus redes sociales, dejando likes en microsegundos, consumiendo cientos de imágenes y videos sin detenerte reflexivamente en ninguno. La probabilidad de que alguien, en tu primera publicación, emita un juicio elaborado sobre ella es casi inexistente. Y si lo hace, por lo general dirá más sobre esa persona que sobre tu trabajo.

Tu perfil en redes no es un museo de arte. Es solo un perfil social.

3. No tienes los materiales adecuados

No tienes buena cámara. No tienes una buena tableta gráfica. No tienes el setup de tus sueños para grabar el proceso. No tienes los costosos Prismacolor Premier en su hermoso maletín de madera. Cuando lo consigas, publicarás tu primer post.

Es la excusa más elegante porque parece práctica y razonable, pero si la incluyo en el artículo es porque sigue siendo una excusa para no exponer tu trabajo. Es el miedo disfrazado de logística.

Si haces arte digital, puedes grabar la pantalla con cualquier software gratuito. Si haces arte tradicional, la cámara del teléfono es suficiente para empezar. La calidad técnica del registro no determina la calidad del arte.

Y hay algo más importante: mientras esperas los materiales perfectos para publicar, en realidad esperas que el miedo desaparezca. Pero no sucederá, y conseguir los costosos materiales no hará que el miedo desaparezca.

4. No recibirás atención de cualquier forma

Es el miedo más honesto, sin disfraz, pero siempre es difícil reconocerlo. Es la admisión directa de que necesitas validación y la sensación incómoda de no recibirla.

Debo mencionar algo importante: querer atención no es negativo. Si publicas en internet es porque, en alguna medida, quieres que el público reconozca tu trabajo. Son necesidades completamente humanas. El problema no es necesitar atención, es asumir que no recibirla significa que tu trabajo carece de valor y talento.

La primera publicación de cualquier artista que hoy admiras pasó completamente desapercibida (exceptuando cuando la persona ya era previamente famosa). No porque el trabajo no fuese fantástico, sino porque no tenía audiencia. Construir tu presencia en internet es un proceso que tarda meses o años, no días, y dependerá de factores muy pesados como el algoritmo de la red social.

5. Aún no tienes un estilo definido

Es un miedo que puede sonar sofisticado, pero es muy contraproducente. Porque el estilo propio no se define pensando; se define publicando, experimentando, recibiendo feedback, viendo qué resuena contigo mismo y con los demás.

Si esperas conseguir un estilo propio para publicar, jamás publicarás. El estilo es el resultado del proceso, no la condición previa.

Existe un riesgo que debes considerar: si comienzas a publicar centrándote en los números y las tendencias, empezarás a modificar tu trabajo para encajar según lo que parece funcionar. Esto puede hacerte perder tu dirección propia incluso antes de encontrarla. Publicar con la intención de explorar es muy diferente a publicar con la intención de replicar lo que otros artistas ya han creado.

6. La presión del cronograma y el compromiso

Es el miedo que habla del futuro, algo que enfrentarás luego de la publicación. Piensas que las personas siempre te exigirán nuevo contenido y que debes publicar con regularidad para no ser penalizado por los rigurosos algoritmos. Y si no puedes mantener el ritmo, decepcionarás al público que no tienes.

Es el miedo al compromiso y a la responsabilidad, y tiene cierto grado de lógica. Pero estás ignorando algo fundamental: nadie te pedirá que publiques ni que seas consistente. No tienes público esperando tu siguiente ilustración, no existe una audiencia que decepcionar. La presión autoimpuesta es imaginaria, ficticia, como los demás puntos presentados. Es solo otro miedo disfrazado para justificar por qué no comienzas.

No firmaste ningún contrato al crear tus redes sociales. No existe una cláusula de permanencia, no hay penalización por decidir descansar, no hay un público demandándote si disminuyes tu ritmo. La presión del cronograma es autoimpuesta y no se ajusta a la realidad.

La verdadera constancia significa no desaparecer. Dos publicaciones mensuales, mantenidas durante un año, construyen mucho más que treinta publicaciones en un mes para luego desaparecer de tus redes sociales.

Comienza sin cronograma, publica cuando tengas algo interesante que mostrar. Ajusta el ritmo para que puedas sostener tu calidad, no al revés.

La diferencia entre números y la calidad artística

Posiblemente la idea más importante que surgió en el episodio, y que merece su propio espacio en el artículo, es que los números en redes sociales (seguidores, likes, comentarios, etc.) y la calidad artística son dos aspectos completamente diferentes que muchos solemos confundir.

Puedes tener muchos seguidores sin ser un gran artista. También puedes ser un artista extraordinario y tener muy pocos seguidores. Ambas situaciones no están correlacionadas de la manera en que la industria de la creación de contenido nos quiere hacer pensar.

Los seguidores son el resultado de saber comunicar, comprender cómo funcionan las plataformas y los algoritmos, encontrar tu nicho y ser consistente y congruente. Es una habilidad muy valiosa, pero es diferente.

Si tu objetivo es mejorar como artista, la métrica importante no son los seguidores, es la calidad de tu trabajo. Si tu objetivo es construir una audiencia, la métrica idónea serán los seguidores, pero entonces necesitas aprender sobre redes sociales, no solo sobre dibujo.

Saber cuál es tu objetivo real en redes sociales es el primer paso para no frustrarte con la métrica equivocada.

¿Cómo sabrás qué le gusta a tu publico, si primero no tienes publico porque no publicas aún?

Cómo empezar a publicar, qué funciona realmente

No existe un método infalible, pero siempre puedes aplicar algunas cosas que ayudarán. Mi mejor consejo es simple: hazlo. Pienso que tu contenido no te pertenece, es del mundo, y alguien lo disfrutará, pero debes darle la libertad de ser apreciado. Debes ignorar tus miedos y publicar ya mismo.

Publicar sin expectativas reales

La primera publicación no cambiará tu vida. No conseguirás diez mil seguidores en veinticuatro horas. Si llegas con semejante expectativa, la decepción será proporcional.

El miedo seguramente jamás desaparecerá

Helen mencionó que lleva años publicando y cuenta con un perfil de 80.000 seguidores. Aun así, asegura que mantiene los mismos miedos desde el primer día. El miedo no desaparecerá con la experiencia. Lo que debes aprender es a publicar tu trabajo a pesar de sentir miedo.

No esperas a que desaparezca el hambre para encender la cocina. El miedo es parte del proceso, no la señal de que estarás preparado.

Separa tu valor como persona de los números en redes sociales

Es el trabajo más importante y el más difícil. Los likes no son la evaluación de tu valor como artista, y menos como persona. Son la métrica de alcance en un momento específico, dentro de un algoritmo diseñado para una audiencia específica que todavía no te conoce.

Si consideras esas evaluaciones como un examen de tu propia identidad, cada publicación será un evento de riesgo emocional. Simplemente son datos, información estadística creada por grandes empresas; no permitas que tengan mayor relevancia en tu vida.

Empieza sin que tu entorno lo descubra

Si la vergüenza frente a familiares y amistades es un freno importante, la opción más recomendable es empezar sin decírselo. Una cuenta nueva, un comienzo tranquilo, sin la presión de que personas cercanas estén observando. No es necesario anunciar que publicas contenido en internet; puedes hacerlo más adelante, cuando tengas mayor experiencia y te sientas cómodo.

Publica consistentemente, aunque no obtengas respuestas, likes y seguidores

La audiencia no aparecerá mágicamente. Se construye con el tiempo, la consistencia y el análisis que puedes obtener de tus métricas; puedes replicar las publicaciones que mejor se adapten al nuevo público.

Las redes sociales necesitan que las personas consuman la mayor cantidad de tiempo posible en las plataformas. Suena depredador, pero es así. Por ello, te ofrecen herramientas para descubrir el contenido atractivo que puede funcionar. Si llevas meses publicando sin despertar interés en el público, debes replantear conceptualmente tu trabajo y preguntarte por qué no estás conectando emocionalmente con las personas.

La cuenta que admiras, con 100.000 seguidores, lleva años publicando. Estás viendo la publicación número 1000, no la primera.

La advertencia para los más jovenes

Si tienes menos de dieciocho años y estás pensando en publicar tu arte en redes sociales para construir una audiencia, es importante que comprendas lo siguiente.

La presión de los números en edades tempranas puede ser especialmente dañina, no porque el arte no valga, sino porque estás transitando la etapa de la identidad artística, aún en formación. Empezar a modificar tu trabajo para encajar con tendencias, antes de definir tu voz propia, puede dejarte sin algo que decir cuando la encuentres.

El consejo más honesto para alguien muy joven: dibuja, dibuja mucho, lo que más disfrutes, llena cuadernos, experimenta con estilos, copia a los artistas que admiras para aprender de los mejores. Las redes sociales pueden esperar. El crecimiento y la madurez artística, no.

La conclusión es muy simple, aunque no sea fácil

Publica ya. No cuando estés listo. No cuando tengas mejores materiales. No cuando hayas perdido el miedo. Publica ya, con tu trabajo actual, con tu equipo actual. Ignora a tus conocidos y familiares, ignora las críticas imaginarias.

Lo más seguro es que no suceda nada espectacular. Algunos likes, quizá ninguno. Quizá un comentario, quizá absoluto silencio.

Pero habrás conseguido lo que millones de artistas no siempre se atrevieron a hacer, con cuadernos de dibujo llenos: mostrar tu trabajo. Y, aunque suene pequeño, es un cambio tremendo.

Fallar es increíble. Fallar te enseña, fallar te hace crecer. Las redes sociales no te cobran por subir contenido. Es la oportunidad perfecta para fallar.

Escucha el episodio completo

Todo lo que leíste surgió de una conversación real entre Helen Highton y Miguel Devia. Si quieres escucharla, con todos los matices, las digresiones y los momentos que no caben en el artículo, el episodio está disponible en YouTube.

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